Todo comenzó con una larga espera, la que no nos agotó, ya que estuvimos parados en la fila y luego en el recinto con mucho ánimo y ganas de ver a nuestro artista.
Mientras pasaban las horas, el público se entretuvo mandando mensajes que aparecían por las pantallas que estaban a los costados del escenario. Como buenos chilenos, había mensajes bastante divertidos.
Las horas pasaban muy lentas, todos estábamos con muchas ansias de ver a Gustavo Cerati haciendo lo suyo.
Alrededor de las 9:20 comenzó el esperado show. Primero apareció la banda de Cerati (baterista, guitarrista, bajista, y tecladista-efectos de sonido-percusiones), quienes comenzaron a tocar inmediatamente la melodía de la canción “Artefacto”.El público, totalmente emocionado, comienza a gritar, saltar y esperar que Cerati se asomara de una vez por todas.Por fin, el músico argentino se sube al escenario y comienza el show. El público participó eufóricamente en todos los temas, con gritos, palmas, saltos.
El recital estuvo marcado por la solidez de Cerati y su banda, un sonido realmente agradable y limpio.
Hubo bastantes cambios de guitarra para Cerati y el bajista Fernando Nalé también hizo lo suyo cambiando un par de veces el bajo.
Uno de los momentos más emocionantes del show fue cuando comenzó a sonar la canción “Té para Tres”, donde todos los que estábamos ahí parecíamos entendernos con la música y coreábamos esta hermosa canción. También hubo una ocasión en la que la banda se retiró del escenario, las luces se apagaron y todo parecía haber terminado, pero segundos después regresan los músicos, Cerati ingresa al escenario con un gorro y se siente la melodía del tema “Crimen”.
Sin duda fue un espectáculo de la más alta calidad, en la que todos quedamos con una gran sonrisa, felices del show que acabábamos de presenciar y sintiendo que valió la pena toda la espera, pues fue un recital de esos que nunca se olvidan.